Tobías es un piadoso israelita del norte de la Palestina, que en medio de la prevaricación general se mantuvo fiel a la ley de Dios, y llevado luego cautivo a Asiria, perseveró en la misma fidelidad al Señor, manifestada por el ejercicio de las obras de misericordia. Para que más se destacara su piedad, le probó el Señor con diversos trabajos, entre ellos la pobreza y la pérdida de la vista. De todas estas pruebas salió su virtud más acrisolada, y el Señor le premió, colmándole de bendiciones. Se ve claro el propósito de presentarnos a Tobías como modelo de piedad israelita.
No hay uniformidad de criterio, aun entre los exégetas católicos, respecto del género literario en que fué compuesto este hermoso librito, que contiene en forma narrativa preciosas lecciones de piedad, de paciencia y de obras de misericodia. Su doctrina tiene gran semejanza con la expresada en forma poética en el libro de Job, en cuanto a la prueba a que el uno y el otro son sometidos por Dios. De la determinación del género literario empleado por el autor depende principalmente la solución de ciertas dificultades que el libro ofrece. V. la reciente Encíclica de SS. Pio XII.
Ignoramos quién haya sido el autor de este libro, que se debe suponer escrito en la época posterior del judaismo. Se discute también en qué lengua, si en hebreo o arameo, pues el original no se conserva. Las versiones difieren bastante unas de otras. El texto de la Vulgata es debido a San Jerónimo. El santo Doctor, que en cuanto al canon de las Escrituras daba mucha autoridad a la tradición judía, en su Prólogo Galeato no incluye entre los canónicos a Tobías lo mismo que a Judit. Por eso no los tradujo de su propia iniciativa; mas cediendo a los ruegos de sus amigos Cromacio y Heliodoro, preparó su versión del texto caldeo. Y como esta lengua, que él toma por la original del libro, es parecida a la hebrea, se procuró un judío perito en ambas lenguas, y en el espacio de un día, lo que el judío le iba traduciendo del caldeo al hebreo, él lo dictaba a un escribiente, traducido del hebreo al latín. Entre las muchas versiones que del libro tenemos, griegas, latinas y aun hebreas, etc., la de San Jerónimo hace grupo aparte. Es una abreviación del texto más amplio que nos ofrecen las otras versiones, sin excluir la antigua latina.
Nuestra versión está hecha sobre la versión griega, representada por el códice Vaticano, el mismo que publicó Sixto V en su edición de los LXX. (Cfr.,Intr., Oral.)
Orígenes de Tobías y su piedad (1). Tobías en el cautiverio (2,1-9). Su resignación en las pruebas (2,10-3,6). Sara, afligida, ora a Dios (3,7-25). Discurso de Tobías a su hijo (4). Emprende el viaje acompañado de un ángel (5,1 - 6,9). Bodas de Tobías hijo con Sara (6,10 - 8,9). Gabael asiste a las bodas (9). Vuelta de Tobías a sus padres (10,11). Revelación del ángel (12). Cántico de Tobías (13). Fin de ambos Tobías (14)
Tobías
1 1Historia de Tobit hijo de Tobiel, hijo de Maniel, hijo de Adael, hijo de Gabael, de la familia de Asid, de la tribu de Neftalí, 2que fué llevado cautivo en tiempo de Salmanasar, rey de los asirios, y era natural de Tisbe, que esta a la derecha de Cades de Neftalí, en Galilea, por encima de Haser.
Piedad de Tobit en su patria
3Yo, Tobit, caminé por las sendas de la verdad y de la justicia todos los días de mi vida, haciendo muchas limosnas a mis hermanos, los de mi nación, que conmigo habían sido llevados a tierra de asirios, a Nínive.En el cautiverio
10Cuando fuimos llevados cautivos a Nínive, todos mis hermanos,los de mi linaje, comían de los manjares de los gentiles; 11pero yo me abstenía de comerlos, 12porque con toda mi alma me acordaba de Dios. 13Dióme el Altísimo favor y gracia ante Salmanasar, que me hizo su proveedor, 14y viajando por la Media, presté a Gabael, hermano de Gabria, en Rages de Media, diez talentos de plata.
15Muerto Salamanasar, le sucedió Senaquerib, su hijo. Los caminos se hicieron inseguros, y ya no pude volver a la Media.
16En los días de Salmanasar hacía yo muchas limosnas a mis hermanos, 17dando pan a los hambrientos y vistiendo a los desnudos: y si veía muerto a alguno de mi linaje, arrojado junto a los muros de Nínive, le daba sepultura. 18Si el rey Senaquerib mataba a alguno, luego que volvió huido de Judea, yo en secreto lo enterraba. En su furor mató a muchos, cuyos cadáveres buscaba luego él, y no los hallaba.
19Pero un ninivita hizo saber al rey que era yo el que los enterraba, y entonces tuve que ocultarme; y sabiendo que me buscaba para darme muerte, temeroso, huí. 20Fueron saqueados todos mis bienes, no dejándome nada, sino a Ana, mi mujer, y a Tobías, mi hijo.
21Pasados cincuenta días, le mataron, dos de sus hijos, que huyeron a los montes de Ararat, y le sucedió Asaradón, su hijo, el cual puso a Mitcar, el hijo de mi hermano Anael, al frente de toda la contabilidad administrativa del reino.
22Mitcar me alcanzó el perdón y pude volver a Nínive. Era Mitcar, mi sobrino, copero, guardasellos, administrador y contador, y Asaradón le había hecho su primer ministro.
Escuchar el Capítulo 1
3 El texto griego que traducimos comienza la historia poniendo el relato en boca del mismo Tobías.(Volver a Lectura).
4 La división política del reino de David llevó consigo la escisión religiosa. Jeroboam rigió contra el Santuario nacional de Jerusalén otros dos, los de Betel y Dan, en que colocó los becerros como imágenes de Dios. Los israelitas que permanecieron fieles a la Ley acudían, contra las órdenes del rey, a Jerusalén, para cumplir sus obligaciones y devociones religiosas.(Volver a Lectura).
8 Sobre estos varios diezmos, cf. Dt 15,22 ss., a cuyas prescripciones se ajusta la conducta de Tobit.(Volver a Lectura).
10 El año 731 fué tomada Samaría y la mayor parte de la población del reino llevada a Nínive en cautiverio.(Volver a Lectura).
13 Emenasar, corrupción de Salmanasar (727-722).(Volver a Lectura).
15 Hay aquí una incorrección del texto, que hemos de atribuir a los copistas: Salmanasar, hijo de Teglatfalasar (727-722), el que puso el cerco a Samaría, murió en 722, antes de tomar la ciudad. El que la tomó fue su sucesor, Sargón (722-705), padre de Senaquerib, que no reinó hasta la muerte de su padre (705).(Volver a Lectura).
18 En la época de Ezequías, hacia el año 700 o después del 693, Senaquerib vio su ejército destruido por la peste en Judea y hubo de retirarse, humillado por la mano de Dios.(Volver a Lectura).
21 Saquerdón por Asaradón, hijo y sucesor de Senaquerib (681-668).(Volver a Lectura).
22 Este Ahikar figura como protagonista de una historia descubierta entre los papiros de Elefantina, escrita en arameo, y que se remonta al siglo V antes de Jesucristo. Le veremos varias veces mencionado en este libro (Introducción a los libros históricos nº 7).(Volver a Lectura).
2 1Al volver a mi casa, me fueron devueltos Ana, mi mujer, y Tobías, mi hijo. Era por la fiesta de Pentecostés, la fiesta santa de las siete semanas; y habiéndome sido preparado un banquete, me recosté para comer. 2Al ver tantos manjares, dije a mi hijo: Vete, y trae al primer necesitado que encuentres de nuestros hermanos, que me recuerde al Señor; yo espero por ti. 3Cuando volvió, dijo: Padre, uno de nuestro linaje yace en la plaza, estrangulado. 4En seguida, sin probar bocado, me lancé a la calle, le tomé y le metí en una habitación, hasta que se puso el sol. 5Vuelto a casa, me lavé y comí con tristeza, 6porque me vino a la memoria la profecía de Amós:
«Vuestras fiestas se convertirán en duelo, y vuestras alegrías en lamentaciones».
7Lloré, y en poniéndose el sol, fui a cavar una hoya en que sepultar el cadáver.
8Los vecinos se reían de mí, diciendo: «Aún no ha escarmentado; ya tuvo que huir, y ahora vuelve a enterrar a los muertos».
La prueba
9Aquella misma noche, cuando acabé de darle sepultura, aun antes de purificarme, me dormí en el atrio junto al muro, quedando con el rostro descubierto. 10No sabía yo que había pájaros en el muro; y teniendo los ojos abiertos, los pájaros dejaron caer en mis ojos su estiércol caliente, que me produjo en ellos unas manchas blancas, que los médicos no fueron capaces de curar. Por este tiempo, Akikar proveía a mi sustento, hasta que partió para Elimaida. 11Entonces Ana, mi mujer, se ocupaba de su casa en trabajos femeniles 12y llevaba su labor a los amos. Estos, al pagarle una vez su salario, le regalaron un cabrito. 13Cuando volvió a casa, comenzó el cabrito a balar. Y yo le dije: «¿De dónde viene ese cabrito? ¿No será robado? Devuélvelo a los amos, que no es lícito comer cosa robada». 14Ella me contestó: «Es un regalo que han añadido a mi salario». Pero yo no la creía, y la instaba a que lo devolviese a los amos, enojado contra ella. Mas me replicó: «¿Dónde están tus limosnas y tus buenas obras? Ya lo ves ahora».
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2 No se sabe cómo adquiriera Tobías en su cautiverio la posición desahogada que el relato supone, pero el autor insiste en mostrarnos el empleo que de sus bienes hacia enteramente conforme al Deuteronomio, en que tanto se inculca el amor al prójimo y el socorro de los necesitados.(Volver a Lectura).
14 La mujer de Tobías tiene algún parecido con la de Job; ambas contribuyen a intensificar la prueba a que Dios somete a sus maridos.(Volver a Lectura).
3 1Yo me entristecí y lloré, y con dolor me puse a orar, diciendo:
2«Justo eres, Señor, y justas todas tus obras;
todos tus caminos son misericordia y verdad;
juzgas siempre según verdad y justicia.
3Muéstrate a mí y para en mí tus ojos.
No me castigues por mis pecados, ni por mis ignorancias, ni por las que mis padres cometieron contra ti.
4Porque ellos desoyeron tus preceptos, tú nos has entregado en botín al cautiverio y a la muerte,objeto de escarnio para todas las naciones,
entre las que hemos sido dispersados.
5Muchos son tus juicios y verdaderos,
para que vayas a tomar venganza por mis pecados y los de mis padres; porque ni cumplimos tus preceptos, ni caminamos sinceramente delante de ti.
6Ea, pues, haz conmigo según tu beneplácito.
Quítame el aliento de vida, para que muera y me convierta en polvo;
porque más prefiero morir que vivir,
pues he oído ultrajes mentirosos, y una gran tristeza se apodera de mí. Haz que sea yo libertado de esta angustia, Para ir al eterno lugar.
No apartes tu rostro de mí».
La prueba de Sara
7Aquel mismo día aconteció en Ecbatana de Media, que Sara, hija de Ragüel, fue insultada por las esclavas de su padre, 8porque habiendo sido dada en matrimonio a siete maridos, el maligno demonio Asmodeo les había dado muerte antes que con ella hubieran tenido vida conyugal; y le decían: «¿No estas loca tú, que ahogas a tus marido? Siete has tenido ya, y de ninguno de ellos has gozado. 9¿Por qué nos azotas? Ya que ellos murieron, vete tú con ellos, y que no veamos jamás hijo o hija tuya».
10Oyéndolas, se entristeció sobremanera, tanto que quería ahorcarse. Pero decía: Soy la hija única de mi padre; si tal hiciera, el oprobio vendría sobre él, y de dolor conduciría su ancianidad al sepulcro. 11Y oraba puesta a la ventana, y decía: «Bendito eres, Señor Dios mío, y bendito tu nombre, santo y excelso por los siglos. Bendígante todas tus obras para siempre. 13Y ahora, Señor, en ti pongo mis ojos y mi rostro. 13Llévame de la tierra, y que no oiga ya más tales ultrajes. 14Tú sabes, Señor, que yo estoy limpia de todo pecadocon hombre, 15y que no he manchado mi nombre ni el nombre de mi padre en esta tierra de mi cautiverio. Hija única soy de mi padre, el cual no tiene hijo que pueda heredarle, ni pariente próximo con un hijo, para quien yo deba guardarme por mujer; ya se me han muerto siete maridos: ¿de qué me sirve la vida? Y si no te parece bien quitármela, mírame y ten piedad de mí, y que no escuche ya más estos ultrajes».Escuchar el Capítulo 3
3 Era un principio de la justicia antigua que los hijos llevasen la pena de los pecados de sus padres. Ezequiel (18) declaró que Dios no seguiría esa norma, sino que cada uno pagaría por sus pecados, salvo, claro es, la ley de la solidaridad social, que hace que los hijos paguen los pecados de los padres.(Volver a Lectura).
7 Sólo la cruz de Cristo y su resurrección nos han enseñado el precio del sufrimiento; los antiguos, cuando se ven agobiados por el dolor, desean la muerte, pensando que la vida del seol, aunque triste, no lo sería más que la presente. Como Tobías, habla Sara (v.13), hablan Jeremías (20,14), Job (3,3 ss.) y Elías (I Re 10,4).(Volver a Lectura).
10 Como el anciano Tobías, así la joven Sara es sometida a dura prueba. En ella se ve cómo el Señor quería acrisolarla para hacerla digna de la familia a que según los planes divinos debia unirse, llevándole la alegría y la abundancia.(Volver a Lectura).
Consejos del padre al hijo
4 1En aquel día se acordó Tobit de la suma que tenía en poder de Gabael, en Ragües de Media; 2y se dijo: Yo he pedido mi muerte; ¿por qué, pues, no llamar a Tobías, mi hijo, y comunicárselo antes de morir? 3Llamóle, y le dijo: «Si muero, hijo mío, me darás sepultura, y te guardarás de menospreciar a tu madre: hónrala siempre, todos los días de tu vida, obra según su beneplácito y no le causes tristeza. 4Acuérdate, hijo, de los muchos trabajos que ella pasó por ti cuando te llevaba en su seno; cuando muera, dale sepultura a mi lado, en el mismo sepulcro. 5Acuérdate siempre del Señor, nuestro Dios, y guárdate de pecar; observa sus preceptos. Practica la justicia todos los días de tu vida, y no sigas los caminos de la iniquidad. 6Porque, practicando tú la verdad, serás feliz en todas tus obras, como todos los que practican la justicia. 7Según tus facultades, haz limosna, y no se te vayan los ojos tras lo que des. No apartes el rostro de ningún pobre, y Dios no lo apartará de ti. 8Si abundares en bienes, haz de ellos limosna; y si éstos fueren escasos, según esa tu escasez, no temas hacer limosna. 9Con esto atesoras un depósito para el día de la necesidad, 10pues la limosna libra de la muerte y preserva de caer en las tinieblas; 11y es un buen regalo la limosna en la presencia del Altísimo, para todos los que la practican.
12«Guárdate, hijo, de toda fornicación, y ante todo, toma esposa del linaje de tus padres; no tomes mujer extranjera, que no sea del linaje de tu padre; que hijos somos de profetas, Noé, Abraham, Isac y Jacob, nuestros antiguos padres.
Recuerda, hijo, que éstos tomaron mujeres de entre sus hermanos, y fueron bendecidos en hijos, y heredó su descendencia la tierra. 13Y ahora, hijo mío, ama a tus hermanos, 14y no te ensoberbezcas en tu corazón, ni desprecies a los hijos e hijas de tu pueblo, rehusando tomar de ellas mujer; porque en el orgullo está la perdición y el desorden, y en la ruindad la penuria y el hambre, pues la madre del hambre es la ruindad. No retengas una noche el salario de un obrero que trabajare para ti: entrégaselo luego. Si sirvieres a Dios, él te recompensará. Atiende, hijo, a todas tus obras, y muéstrate prudente en tu conversación. 15Lo que no quieras para ti, no lo hagas a nadie. No bebas vino hasta embriagarte, no vaya contigo la embriaguez. 16Da vestidos al desnudo. Todo cuanto te sobrare, dalo en limosnas, y no se te vayan los ojos tras lo que dieres».
17«Pon tu pan y tu vino en los sepulcros de los justos, y no comas ni bebas con los pecadores. 18Sigue el consejo de los prudentes, y no desprecies ningún buen consejo. 19En todo tiempo bendice al Señor Dios, y pídele que tus caminos sean rectos y todas tus sendas y consejos vayan bien encaminados; porque no es del hombre el consejo; sólo el Señor es quien da todos los bienes, y a quien quiere le humilla según su voluntad. Acuérdate, pues, hijo mío, de mis preceptos, y no se borren de tu corazón».
20«Has de saber también que tengo diez talentos en poder de Gabael, hijo de Gabria, en Ragües de Media. 21No temas, hijo; somos pobres, pero rico serás si temes a Dios, y te apartas de todo pecado y haces lo que le es grato».
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12 El Deuteronomio insiste mucho en la prohibición de las alianzas con los cananeos (Dt 7,3). Uno de los puntos de reforma por que tuvieron más que luchar Esdras y Nehemías fue precisamente este de los matrimonios con mujeres extranjeras.(Volver a Lectura).
19 Estos consejos son muy propios de Tobías, varón temeroso de Dios, amante de su pueblo y fiel observador de la Ley.(Volver a Lectura).
Preparativos del viaje a Media
5 1Respondió Tobías, diciéndole: «Cuanto me has mandado lo cumpliré. 2¿Pero cómo voy a poder recobrar el dinero de Gabael, si no le conozco?» 3Dióle su padre el recibo, y le dijo: «Busca quien te acompañe, que yo le daré su recompensa, y ponte en camino para cobrar el dinero antes que yo muera». 4Fuése en busca de uno, y se encontró con Rafael, que era un ángel. 5No conociéndole, le dijo: ¿Podrías acompapañarme a Ragües de Media, si es que conoces el camino? 6El ángel le contestó: «Yo iré contigo, que conozco bien el camino y hasta he sido huésped de Gabael, nuestro hermano».
7Tobías le contestó: «Espera un poco, que voy a decírselo a mi padre».
8El le respondió: «Vete y no tardes». Se fué y dijo a su padre: «Ya hallé quien pueda acompañarme». El le dijo: «Llámale, que quiero saber de qué tribu es, y si es de confianza para acompañarte». 9Llamóle, entró y se saludaron. 10Díjole Tobit: «Dime, hermano: ¿de qué tribu y familia eres tú?» Y le contestó: «¿Quieres conocer la tribu y la familia, o informarte de la persona que va a acompañar a tu hijo?» Replicóle Tobit: «Quiero, hermano, conocer tu linaje y tu persona». 11«Pes yo soy hijo de Azarías, hijo de Ananías, grande entre tus hermanos».
12Respondióle él: «Seas bienvenido, pero no te enojes de que haya querido saber tu tribu y tu familia. Por suerte eres hermano mío, de una buena y noble ascendencia, pues yo conocía a Ananías y a Jonatán, hijo de Semeí el grande, de cuando Juntos íbamos a Jerusalén para adorar, llevando las primicias y los diezmos de las cosechas, que no se descarriaron ellos como nuestros hermanos. De buena raíz eres, hermano.
13«Pero dime, ¿cuál será el salario que habré de darte? ¿Bastaría una dracma por día y el sustento para ti y para mi hijo? 14Y cuando felizmente volváis, le añadiré algo». 15Convinieron en ello, y dijo a Tobías: «Prepárate para el camino, y que tengáis feliz viaje». Una vez que el hijo preparó lo necesario para el camino, díjole su padre: "Parte con éste, y Dios, que mora en los cielos, os dé feliz viaje y un ángel os acompañe». Y se pusieron en camino, yendo con ellos el perro del mozo.
16Su madre, Ana, se puso a llorar, diciendo a Tobit: "¿Por qué habrás enviado a nuestro hijo? ¿No era él nuestro báculo, viviendo con nosotros? 17No tuviéramos nunca ese dinero, si había de costamos nuestro hijo. 18Hasta el presente el Señor nos dió de qué vivir y vivíamos contentos». 19Pero Tobit le dijo: «No digas eso, mujer. Volverá sano, y tus ojos lo verán. 20Porque un ángel bueno le acompaña, tendrá un viaje feliz y volverá sano». 20Y ella dejó de llorar.
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20 Al despedir a los viajeros habíales deseado Tobías la compañía de un ángel; ahora aparece con más firmeza esa esperanza, aunque sin saber aún cómo Dios realizaba sus deseos.(Volver a Lectura).