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Esdras

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Esdras


INTRODUCCION A LOS LIBROS DE ESDRAS Y NEHEMIAS

Estos dos libros son una continuación de los Paralipómenos, cuya terminación se repite al principio del de Esdras. También formaron antes un solo libro, dividido luego en dos, Esdras y Nehemías, en el texto hebreo, I y II de Esdras en las versiones. Su argumento es la restauración material, religiosa y moral de la nación, después de la vuelta del cautiverio, en virtud del decreto de Ciro (538). Empieza por la restauración del altar y la cimentación del templo, añadiendo una lista de los que volvieron con Zorobabel de Babilonia, en número de 42.360 personas (1-2). La oposición de los samaritanos al ver rechazada su oferta de colaboración impidió proseguir la obra. Los mismos obstáculos opusieron después a la restauración de la ciudad y de sus muros en los reinados de Jerjes I (485-65) y Artajerjes I (465-25) (4). Aprovechando las revueltas del principio del reinado de Darío I (522-485), a instancias de los profetas Ageo y Zacarías se acaba el templo, que es dedicado en 515. (5-6).

No puede caber duda sobre la inversión de estas dos secciones del primer libro. Lo que resta de él (7-10) cuenta la venida a Jerusalén del anciano Esdras, en compañía de seis mil nuevos repatriados y con autorización de un Artajerjes, ignoramos cuál, para gobernar al pueblo. Llegado a Jerusalén el año séptimo del rey, halla a la ciudad contaminada por los matrimonios con extranjeras, pero los ánimos tan bien dispuestos, que ante las lágrimas del anciano Esdras, todos se ofrecen a despedirlas. Sigue luego, con otros documentos, la autobiografía de Nehemías, que llega solo, con poderes de gobernador para restaurar la ciudad en ruinas, el año veinte de un Artajerjes, que tampoco sabemos cuál sea. Lleva a cabo su obra con gran energía. Levanta y dedica los muros y pone en orden la vida religiosa y moral del pueblo con ayuda de Esdras, que figura con el título de escriba (1-16). Nehemías, acabados sus primeros poderes, retorna al rey; pero vuelve al poco tiempo y encuentra las cosas ya en desorden, teniendo que desplegar gran energía hasta con los sacerdotes, uno de los cuales, que estaba casado con una hija del príncipe de los samaritanos, huye a Samaría (13). No obstante el orden de la narración actual, parece muy probable que la legación de Nehemías precedió a la de Esdras, y que el libro de aquél debiera insertarse antes de los capítulos 7-10 de éste.

Estos libros están en forma de compilación de diversos documentos. Ignoramos el autor. No es improbable la sentencia de muchos que dicen haber sido su autor el mismo que el de los Paralipómenos.




SUMARIO


PRIMERA PARTE


LA VUELTA DE LOS PRIMEROS CAUTIVOS
(1 - 6)

Da Ciro libertad a los judíos para volver a Jerusalén

1 1El año primero de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Yavé por boca de Jeremías, profeta, excitó Yavé el espíritu de Ciro, rey de Persia, que hizo pregonar de palabra y por escrito por todo su reino: 2«Así dice Ciro, rey de Persia: Yavé, Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, en Judá. 3¿Quién hay entre vosotros de todo su pueblo? Sea Dios con él y suba a Jerusalén, que está en Judá, y edifique la casa a Yavé, Dios de Israel; él es el Dios, que está en Jerusalén. 4Y en todo lugar donde habiten restos del pueblo de Yavé, ayúdenles las gentes del lugar con plata, oro, utensilios y ganados, con dones voluntarios para la casa de Yavé, que está en Jerusalén».

5Levantáronse entonces los jefes de las familias de Judá y de Benjamín, los sacerdotes y levitas, y todos aquéllos cuyo espíritu despertó Dios, para subir a edificar la casa de Dios, que está en Jerusalén. 6Todos los que habitaban en derredor suyo les dieron objetos de plata y oro, utensilios, ganados y cosas preciosas, a más de los dones voluntarios. 7El rey Ciro devolvió los utensilios de la casa de Yavé, que Nabucodonosor había llevado de Jerusalén y puesto en la casa de sus dioses. 8Ciro, rey de Persia, hizo que los sacara Mitrídates, tesorero, que se los entregó a Sesbasar, príncipe de Judá. 9He aquí la listo de ellos:
Treinta fuentes de oro; mil fuentes de plata; veintinueve cuchillos; 10treinta tazas de oro, cuatrocientas diez tazas de plata, y otros mil vasos de segundo orden. 11Los objetos de oro y plata eran en número de cinco mil cuatrocientos. Sesbasar lo llevó todo de Babilonia a Jerusalén, a la vuelta de la cautividad.


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  • 1 Ciro es el libertador anunciado en Isaías 44, 24-45, 25. Los persas creyeron ver cierta analogía religiosa entre ellos y los judíos, y a partir de la época persa, Dios es frecuentemente llamado Señor de la tierra y de los cielos, sobre todo en los documento que adure la Escritura.(Volver a Lectura).

  • 4 La crónica babilónica de Ciro anuncia así el principio de gobierno en virtud del cual los israelitas pudieron volver a su patria y restaurar el templo: «Yo reduje los dioses a los lugares que habían habitado y los instalé en su morada eterna. Yo reuní a todas las gentes y las restablecí en sus domicilios, y los dioses de Sumer y Accad, que Nabonides, con grande enojo del señor de los dioses, había traído a Babilonia, por orden del dios Marduc, yo les hice ocupar en sus santuarios la morada amada de su corazón».(Volver a Lectura).




Los israelitas que volvieron a Judea con Zorobabel

2 1Estos son los de la provincia que volvieron del destierro, de los que había llevado cautivos a Babilonia Nabucodonosor, rey de Babilonia, y tornaron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad. 2Partieron con Zorobabel, Josué, Nehemías, Seraya, Reelaya, Mardoqueo, Bilsán, Míspar, Bigraí, Rejum y Baana.
Número de los hijos del pueblo de Israel:
3Hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos.
4Hijos de Sefatías, trescientos se tenta y dos.
5Hijos de Araj, setecientos setenta y cinco.
6Hijos de Paat Moab, de los hijos de Josué y de Joab, dos mil ocho cientos doce.
7Hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.
8Hijos de Zatu, novecientos cuarenta y cinco.
9Hijos de Zacai, setecientos sesenta.
10Hijos de Baní, seiscientos cuarenta y dos.
11Hijos de Bebaí, seiscientos veintitrés.
12Hijos de Asgad, mil doscientos veintidós.
13Hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y seis.
14Hijos de Bigvaí, dos mil cincuenta y seis.
15Hijos de Adin, cuatrocientos cincuenta y cuatro.
16Hijos de Ater, de Ezequías, noventa y ocho.
17Hijos de Besaí, trescientos veintitrés.
18Hijos de Jora, ciento doce.
19Hijos de Jasún, doscientos veintitrés.
20Hijos de Gibaí, noventa y cinco.
21Hijos de Betleem, ciento veintitrés.
22De las gentes de Neftoa, cincuenta y seis.
23De las gentes de Anatot, ciento veintiocho.
24Hijos de Asmavet, cuarenta y dos.
25Hijos de Cariatiarim, Quefira y Beerot, setecientos cuarenta y tres.
26Hijos de Rama y Gueba, seis cientos veintiuno.
27De las gentes de Mijmas, ciento veintidós.
28De las gentes de Betel y Maí, doscientos veintitrés.
29Hijos de Nebo, cincuenta y dos.
30Hijos de Megbis, ciento cincuenta y seis.
31Hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.

32Hijos de Jarim, trescientos veinte.
33Hijos de Lod, Jadiel y Ono, setecientos veinticinco.
34Hijos de Jericó, trescientos cuarenta v cinco.
35Hijos de Senaa, tres mil seiscientos treinta. 36Sacerdotes:
Hijos de Jedaya, de la casa de Jesúa, novecientos setenta y tres.
37Hijos de Immer, mil cincuenta y dos.
38Hijos de Pasjur, mil doscientos cuarenta y siete.
39Hijos de Jarim, mil diecisiete.
40Levitas:
Hijos de Jesúa y de Cadmiel, de los hijos de Odavías, setenta y cuatro.
41Cantores:
Hijos de Asaf, ciento veintiocho.
42Porteros:
Hijos de Salum, hijos de Ater, hijos de Talmó, hijos de Acub, hijos de Jetita, hijos de Sobai, todos ciento treinta y nueve.
43Netineos: Hijos de Sija, hijos de Jasufa, hijos de Tabaot, 44hijos de Queros, hijos de Sia, hijos de Fadón, 45hijos de Lebana, hijos de Jagaba, hijos de Acub, 46hijos de Jagab, hijos de Sanlaí, hijos de Janón, 47hijos de Guidel, hijos de Gajar, hijos de Reaya, 48hijos de Resín, hijos de Necoda, hijos de Gazam, 49hijos de Uzra, hijos de Paseaj, hijos de Besaí, 50hijos de Asena, hijos de Meunim, hijos de Nefasim, 51hijos de Bacbuc, hijos de Jacuaj, hijos de Jarjur, 52hijos de Baslut, hijos de Mejida, hijos de Jarsa, 53hijos de Barcos, hijos de Sisera, hijos de Tejmaj, 54hijos de Nesiaj, hijos de Jalifa.
55Hijos de los siervos de Salomón; hijos de Sotaí, hijos de Soferet, hijos de Peruda, 56 hijos de Jaala, hijos de Darcón, hijos de Gudel, 57hijos de Sefatías, hijos de Jatil, hijos de Pogueret Asebaim, hijos de Amí.
58Todos los netineos e hijos de los siervos de Salomón, trescientos noventa y dos.
59Estos son los que subieron de Tel Mela, Tel Harsa, Querub Addan e Immer, sin poder dar razón de su casa paterna y de su estirpe, para probar que eran de Israel: 60Hijos de Delaya, hijos de Tobías, hijos de Necoda, seiscientos cincuenta y dos.
61Y de los hijos de los sacerdotes, hijos de Abaya, hijos de Cos, hijos de Barzilai, que tomó por mujer a una de las hijas de Barzilai, Galadita, y fué llamado con el nombre de ellos; 62éstos buscaron sus registros genealógicos, pero no los hallaron y fueron excluidos del sacerdocio, 63y el gobernador les prohibió comer las cosas santas, mientras un sacerdote no consultase los urim y tummim.
64La congregación toda entera era de cuarenta y dos mil trescientas sesenta personas, 65sin contar los siervos y siervas, en número de siete mil trescientos treinta y siete. Entre ellos había trescientos cantores y cantoras. 66Tenían setecientos treinta y seis caballos, doscientos cuarenta y cinco mulos, 67cuatrocientos treinta y cinco camellos y seis mil setecientos veinte asnos.
68Muchos de los jefes de familias al llegar a la casa de Yavé en Jerusalén, hicieron ofrendas voluntarias, para la casa de Yavé, para reedificarla en el lugar en que había estado. 69Dieron para el tesoro de la obra según sus medios, sesenta y un mil dáricos de oro y cinco mil minas de plata, y cien túnicas sacerdotales. 70Los sacerdotes y levitas y las gentes del pueblo, los cantores, los porteros y los netineos, se establecieron en sus ciudades. Todo Israel habitó en sus ciudades.


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  • 2 Son pocos los que vuelven. El resto de los cautivos queda como disuelto entre las naciones gentiles, cual se disuelve la sal en el agua.(Volver a Lectura).

  • 67 Por la cifra de las bestias de carga, caballos, mulos, camellos y asnos, podemos formarnos idea de la condición de las personas que formaban aquella caravana de todo un pueblo que camina hacia su patria, sostenido por la fe en los destinos mesiánicos, que su Dios le había prefijado.(Volver a Lectura).

  • 68 La principal preocupación de todos es el santuario, y los personajes más importantes son los sacerdotes, los levitas y los cantores. Este documento, con algunas variantes, lo tenemos en Neh 7.(Volver a Lectura).




Restauración del altar y del culto

3 1Llegado el séptimo mes, los hijos de Israel que estaban ya en sus ciudades se reunieron como un solo hombre en Jerusalén. 2Josué, hijo de Josadac, con sus hermanos, los sacerdotes, y Zorobabel, hijo de Sealtiel, con sus hermanos, se levantaron para edificar el altar del Dios de Israel y ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés, hombre de Dios. 3Asentaron el altar sobre sus cimientos, aunque había que temer de los pueblos vecinos, y ofrecieron en él holocaustos a Yavé, el holocausto de la mañana y el de la tarde. 4Celebraron la fiesta de los tabernáculos, como está escrito, ofrecieron día por día holocaustos, según el número prescrito para cada día. 5Después siguieron ofreciendo el holocausto perpetuo, los holocaustos de los novilunios y los de todas las solemnidades consagradas a Yavé, y los de todos aquellos que hacían ofrendas voluntarias a Yavé. 6Comenzaron a ofrecer holocaustos a Yavé el día primero del mes, y los ofrecieron hasta el día séptimo. Todavía, sin embargo, no se habían puesto los cimientos de la casa de Yavé. 7Dieron dinero a los canteros y a los carpinteros, y comida, bebida y aceite a los sidonios y a los tirios, para que trajesen por mar hasta Jafa maderas de cedro del Líbano, según había dispuesto en cuanto a esto Ciro, rey de Persia.

8El año segundo después de la llegada a la casa de Yavé, a Jerusalén, el segundo mes, Zorobabel, hijo de Sealtiel, Josué, hijo de Josedec, con el resto de sus hermanos los sacerdotes y los levitas, y todos los otros que habían venido de la cautividad, se pusieron a la obra y encargaron a los levitas de veinte años arriba la vigilancia de los trabajos de la casa de Yavé. 9Josué, con sus hijos y sus hermanos, Cadmiel, con sus hijos, hijos de Juda, los hijos de Quejad con los hijos y los hermanos de los levitas, se dispusieron todos a una a vigilar a los que trabajaban en la casa de Dios.
10Cuando los obreros pusieron los cimientos de la casa de Yavé, asistieron los sacerdotes revestidos, con trompetas, y los levitas, los hijos de Asaf, con címbalos, para alabar a Dios, según la ordenación de David, rey de Israel, 11y cantaban alabando y confesando a Yavé: «Porque es bueno, porque es eterna su misericordia para Israel».
Todo el pueblo lanzaba gritos jubilosos, alabando a Yavé, porque se ponían los cimientos de la casa de Yavé. 12Muchos de los sacerdotes y levitas y de los jefes de familias, ya ancianos, que habían conocido la casa primera, lloraban en voz alta, al ver poner los cimientos de esta otra, mientras que los demás gritaban jubilosos, 13no pudiendo distinguirse en el pueblo entre el clamor de los gritos de alegría y el de los llantos.


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  • 2 Los primeros cuidados de los repatriados son para restaurar el altar y los sacrificios legales. La restauración nacional no se concibe sin la restauración del culto a Yavé.(Volver a Lectura).

  • 7 Restaurado el altar y los sacrificios, se dedican los judíos a la reedificación del templo, que tienen que interrumpir, por la enemiga de los samaritanos. La terminan empujados por el profeta Ageo, pero bien se ve por éste lo lejos que el nuevo templo estaba de la magnificencia del de Salomón.(Volver a Lectura).




Interrupción de las obras

4 1Cuando los enemigos de Judá y Benjamín supieron que los vueltos de la cautividad estaban reedificando el templo de Yavé, Dios de Israel, 2llegáronse a Zorobabel y a los jefes de familias, y les dijeron: «Queremos cooperar con vosotros en la reconstrucción, porque también nosotros buscamos a vuestro Dios, y a él sacrificamos desde los días de Asaradón, rey de Asiria, que aquí nos trajo». 3Dijéronles Zorobabel, Josué y los demás jefes de familia de Israel: «No conviene que juntos edifiquemos la casa de nuestro Dios; hemos de ser nosotros solos quienes la edifiquemos a Yavé, Dios de Israel, pues así lo ha mandado el rey Ciro, rey de Persia».
4Entonces las gentes de aquella tierra intimidaron al pueblo de Judá, queriendo impedir la construcción; 5y ganándose con dinero algunos consejeros de la corte, procuraron hacer fracasar su propósito durante todo el reinado de Ciro, rey de Persia, hasta el reinado de Darío, rey de Persia. 6En el reinado de Asuero, al comienzo de él, escribieron una acusación contra los moradores de Judá y de Jerusalén; 7y en tiempos de Artajerjes, Birla, Mitridates, Tabeel y el resto de sus colegas escribieron a Artajerjes, rey de Persia. La carta fué traducida al arameo y transcrita con caracteres arameos. 8Rehum, el gobernador, y Simsaí, escribieron a Artajerjes, rey de Persia, acerca de Jerusalén, esta carta:
9Rehum, gobernador; Simsaí, secretario, y el resto de sus colegas: los de Din, de Arfarsatac, de Tarpel, de Afaras, de Erec, de Babilonia, de Susa, de Deha, de Elam 10y de otros pueblos que el grande y glorioso Asnapar trasladó y estableció en la ciudad de Samaría y otros lugares del lado de acá del río, etc.
11He aquí la copia de la carta que mandaron:
«Tus siervos, las gentes del lado de acá del rio, etc.
12«Sepa el rey que los judíos, que de ahí salieron y han llegado entre nosotros a Jerusalén, están reedificando la ciudad rebelde y mala, alzando sus murallas y restaurando los cimientos.

13Que sepa, pues, el rey que si esta ciudad es reedificada y reconstruidas sus murallas, no pagarán tributo, ni impuesto, ni derecho de peaje, y que de ello se ha de resentir el real tesoro. 14Ahora, pues, como nosotros comemos la sal del palacio, y no creemos conveniente que el rey sea menospreciado, mandamos al rey esta información; 15que se investiguen los libros de las historias de tus padres, y en ellos verás que esta ciudad es una ciudad rebelde, funesta para los reyes y sus provincias, y que ya de antiguo se movieron en ella revueltas, habiendo sido por esto destruida. 16Hacemos saber al rey, que si esta ciudad se reedifica y se levantan sus murallas, perderás con esto mismo tus posesiones del lado de acá del río».
17Respuesta que mandó el rey a Rehum, gobernador; a Simsaí, secretario, y al resto de sus colegas que habitaban en Samaría y otros lugares del lado acá del río:
«Salud, etc.
18La carta que nos habéis enviado ha sido exactamente leída en mi presencia. 19Di orden de que se hicieran investigaciones, y ha sido hallado que ya de antiguo esa ciudad se rebeló contra los reyes, y que se dió a la sedición y a la revuelta. 20Hubo en Jerusalén reyes poderosos, dueños de toda la tierra del lado de allá del río, a los que se pagaba tributo, impuesto y derecho de peaje. 21Por consiguiente, mando que cesen los trabajos de esas gentes, para que esa ciudad no sea reconstruida sin una autorización mía. 22No dejéis de poner en esto gran diligencia, no sea que el mal aumente con perjuicio de los reyes».
23En cuanto la copia de esta carta del rey Artajerjes fue leída ante Rehum, Simsaí, secretario, y sus colegas, fueron éstos apresuradamente a Jerusalén a los judíos, e hicieron cesar los trabajos por la violencia y por la fuerza.

Se reanuda la reconstrucción

24Habíanse parado las obras de la casa de Yavé, en Jerusalén, quedando interrumpidas hasta el año segundo del reinado de Darío, rey de Persia.


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  • 6 Los v.6-23 no se refieren al templo, sino a la ciudad, a cuya restauración se opusieron los mismos de antes y con más empeño. Esta oposición duró, como dice el texto, los reinados de Jerjes I (486-465) y de Artajerjes I (465-424), y debió de ser el año 20 de este Artajerjes, que seria el 465, cuando Nehemías logró el permiso de ir a Jerusalén. Los acusadores ponderan, de una parte, la potencia antigua de Jerusalén, y de otra la fidelidad de ellos al rey, la cual los obliga a mirar por los intereses del imperio.(Volver a Lectura).

  • 10 Según el v.2, debe leerse Asaradón en vez de Asnapar.(Volver a Lectura).

  • 24 En este lugar se vuelve a reanudar el hilo de la historia interrumpida en el v.6.(Volver a Lectura).




5 1Ageo, profeta, y Zacarías, hijo de Ido, profeta, hablaron en nombre de Dios a los judíos que había en Judá y en Jerusalén; 2y entonces Zorobabel, hijo de Sealtiel, y Josué, hijo de Josadac, se levantaron y comenzaron a edificar la casa de Dios en Jerusalén. Con ellos estaban los profetas de Dios, que les asistían. 3Vinieron entonces a ellos Tatnaí, gobernador del lado de acá del río, Setar-Boznaí, y sus colegas, y les dijeron: «¿Quién os ha dado autorización para edificar esta casa y levantar estos muros?»; y preguntaron: «¿Cuáles son los nombres de los que construyen este edificio?» 4Entonces les respondieron, dándoles los nombres de los que hacían la reconstrucción. 5Pero los ojos de Dios estaban sobre los ancianos de los judíos, y se permitió que continuasen las obras mientras se consultaba al rey Darío, hasta que se recibiese de él carta acerca de esto.
6He aquí copia de la carta, que al rey Darío mandaron Tatnaí, gobernador del lado de acá del río, Setar-Boznaí y sus colegas del Afarsac, que habitaban del lado acá del río. 7Le enviaron una relación en estos términos:
«Al rey Darío, salud.
8«Comunicamos al rey que hemos ido a la provincia de Judá, a la casa del Dios grande. Está construyéndose en piedras talladas, y se colocan las maderas en los muros, y el trabajo se hace rápidamente y adelanta en sus manos. 9Hemos preguntado a los ancianos, y les hemos hablado así: «¿Quién os ha dado autorización para edificar esta casa y levantar estos muros?»

10Les hemos preguntado también los nombres para dártelos a conocer, y hemos puesto por escrito los nombres de los que están al frente suyo. 11He aquí la respuesta que nos dieron: «Nosotros somos servidores del Dios de los cielos y la tierra, y estamos reconstruyendo la casa que fué construida muchos años ha. Un gran rey de Israel la edificó y la terminó. 12Pero luego que nuestros padres irritaron al Dios de los cielos, él los entregó en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el caldeo, que destruyó esta casa y llevó cautivo al pueblo a Babilonia. 13Pero el año primero del reinado de Ciro, rey de Babilonia, el rey Ciro dió la orden de reedificar esta casa de Dios, 14y el mismo rey Ciro sacó del templo de Babilonia los utensilios de oro y plata que Nabucodonosor había sacado del templo de Jerusalén, llevándolos al templo de Babilonia, e hizo que fueran entregados al llamado Sesbasar, que nombró gobernador, 15diciéndole: Toma esos utensilios y ve a llevarlos al templo de Jerusalén, y que la casa de Dios sea reconstruida en el lugar mismo en que estaba. 16Este mismo Sesbasar vino y puso los cimientos de la casa de Dios en Jerusalén; desde entonces está reconstruyéndose, y no se ha terminado.
17Ahora, pues, si al rey le parece conveniente, que se hagan investigaciones en la casa del tesoro del rey de Babilonia, para ver si hubo una orden del rey Ciro, para la reconstrucción de esta casa de Dios en Jerusalén, y que el rey nos transmita luego su voluntad en este asunto».


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  • 1 Los textos de los profetas confirman la verdad del historiador sagrado.(Volver a Lectura).

  • 3 Se advierte bien que los gobernadores de la provincia del lado acá del Eufrates velaban mucho sobre la conducta de los pueblos. Pero en este caso, sin duda, fueron estimulados por los samaritanos. A pesar de esto, la conducta de los gobernadores fue prudente y benévola .(Volver a Lectura).




Edicto de Darío

6 1Entonces el rey Darío dió orden de hacer investigaciones en la casa de los archivos, donde se depositaban los tesoros de Babilonia; 2y se halló en Ajmeta, capital de la provincia de Media, un rollo en que estaba escrito lo que sigue:
3«El año primero del rey Ciro, ha dado el rey Ciro esta orden, respecto de la casa de Dios en Jerusalén: Que la casa sea reconstruida para ser un lugar en que se ofrezcan sacrificios, y que tenga sólidos fundamentos. Tendrá sesenta codos de alto, sesenta de ancho 4y tres hiladas de piedra tallada y una de madera nueva, siendo abonado el importe por la casa del rey. 5Además, los utensilios de oro y de plata que Nabucodonosor sacó del templo de Jerusalén, trayéndolos a Babilonia, serán devueltos y llevados al templo de Jerusalén, al lugar donde estaban, y depositados en la casa de Dios.
6«Por tanto, Tatnaí, gobernador del otro lado del río, Setar-Boznaí y vuestros colegas de AJarsac, que habitáis al lado de allá del río, alejaos de ahí 7y dejad que prosigan los trabajos de esa casa de Dios, y que el gobernador de los judíos y los ancianos de los judíos la reconstruyan en el lugar que ocupaba. 8Esta es la orden que os doy, acerca de lo que habéis de hacer respecto de esos ancianos de los judíos, para la construcción de la casa de Dios. 9«El costo, tomado de la hacienda del rey, proveniente de las tribus de la parte de allá del río, será íntegramente pagado a esos hombres, para que no haya interrupciones. 10Lo necesario para los holocaustos al Dios de los cielos, novillos, carneros, corderos, trigo, sal, vino y aceite, será entregado, a petición suya, a los sacerdotes de Jerusalén, día por día y sin falta, para que ofrezcan sacrificios de grato olor al Dios de los cielos, y rueguen por la vida del rey y la de sus hijos. 11Y ésta es la orden que doy acerca de cualquiera que traspasare este mandato: Se arrancará de su casa una viga, que se alzará para colgarle en ella, y su casa será convertida en un montón de escombros. 12Que el Dios que hace residir su nombre en ese lugar, derribe a todo rey y todo pueblo que tienda su mano para traspasar mi mandato, destruyendo esa casa de Dios en Jerusalén. Yo, Darío; yo he dado esta orden. Que sea puntualmente cumplida».

13Tatnaí, gobernador de la parte de acá del río, Setar-Boznaí y sus colegas, se conformaron puntualmente a esta orden que les mandó el rey Darío; 14y los ancianos de los judíos prosiguieron con buen suceso la reconstrucción, según las profecías de Ageo, profeta, y de Zacarías, hijo de Ido; y terminaron la reconstrucción, según la orden del Dios de Israel, y las de Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia. 15La casa fué terminada el día tercero del mes de Adar, del año sexto del reinado de Darío.


Dedicación del Templo y celebración de la Pascua

16Los hijos de Israel, los sacerdotes y levitas, y los demás que habían venido de la cautividad, hicieron con gozo la dedicación de esta casa de Dios, 17ofreciendo en la dedicación de esta casa de Dios cien novillos, doscientos carneros y cuatrocientos corderos; y como víctimas expiatorias por todo Israel, doce machos cabríos, según el número de las tribus de Israel. 18Establecieron a los sacerdotes según sus clases y a los levitas según sus divisiones, para el servicio de Dios en Jerusalén, como está escrito en el libro de Moisés.
19Los hijos de la cautividad celebraron la pascua el día catorce del mes primero. 20Los sacerdotes y los levitas se purificaron todos a una, y todos estaban puros, e inmolaron los levitas la pascua, para todos los hijos de la cautividad, para sus hermanos los sacerdotes y para sí mismos. 21Los hijos de Israel que habían vuelto de la transmigración comieron la pascua, con todos aquellos que se habían apartado de las inmundicias de las gentes de aquella tierra, y se habían unido a ellos para buscar a Yavé, el Dios de Israel. 22Celebraron con alegría la fiesta de los panes ácimos durante siete días, pues los había regocijado Yavé, disponiendo al rey de Asiría a apoyarlos en la obra de la casa de Yavé, Dios de Israel.


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  • 3 Esta carta nos instruye acerca del modo de conservar los registros del gobierno persa.(Volver a Lectura).

  • 9 No sólo se confirma la orden de Ciro, sino que el rey toma a su cargo los gastos del culto. No por esto ha de creerse que Darío se hiciera judío; pero, siendo politeísta, creía en los dioses de todos los pueblos y juzgaba de buena política tenerlos contentos a ellos y a sus dioses. Lo mismo hacían los reyes de Siria (cf. 1 Mac 10,39 ss.; 2 Mac 3,3; 0,16), y es el sentido del decreto de Ciro, según la crónica babilónica, cuyo texto hemos copiado en la nota al el v.4.(Volver a Lectura).

  • 14 4 El nombre de Artajerjes es, sin duda, añadido por algún copista, pues él nada tuvo que ver con el templo, que fue terminado al finalizar el año sexto de Darlo (515).(Volver a Lectura).

  • 19 9 Después de la dedicación, la Pascua, como en 2 Par 30 y 35.(Volver a Lectura).





SEGUNDA PARTE


SEGUNDA CARAVANA DE REPATRIADOS Y REFORMAS DE ESDRAS
(7 - 10)

Llegada de Esdras a Jerusalén

7 1Después de esto, en el reinado de Artajerjes, rey de Persia, vino Esdras, hijo de Seraya, hijo de Azarías, hijo de Helcías, 2hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ajitub, 3hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Merayot, 4hijo de Zarajías, hijo de Uzi, hijo de Buqui, 5hijo de Abisúa, hijo de Fines, hijo de Eleazar, hijo de Arón, sumo sacerdote. 6Venía de Babilonia, y era un escriba muy versado en la ley de Moisés, dada por Yavé, Dios de Israel; y como estaba sobre él la mano de Dios, el rey le otorgó todo cuanto le pidió. 7Muchos de los hijos de Israel, de los sacerdotes y levitas, de los cantores, de los porteros y de los netineos, vinieron también a Jerusalén el año séptimo del rey Artajerjes. 8Llegó Esdras a Jerusalén el mes quinto del año séptimo del rey, 9habiendo salido de Babilonia el día primero del primer mes, y llegó a Jerusalén el día primero del quinto mes, estando sobre él la buena mano de su Dios, 10porque Esdras había dispuesto su corazón para poner por obra la ley de Yavé y enseñar en medio de Israel sus mandamientos y preceptos.
11He aquí la copia de la carta entregada por el rey Artajerjes a Esdras, sacerdote y escriba, maestro en los mandamientos y las leyes de Yavé a Israel.
12«Artajerjes, rey de reyes, a Esdras, sacerdote y escriba, versado en la ley del Dios de los cielos, etc.
13He dado la orden de dejar a todos los del pueblo de Israel, de sus sacerdotes y sus levitas, que hay en mi reino, que estén dispuestos a partir contigo a Jerusalén. 14Tú eres enviado del rey y de sus siete consejeros, para inspeccionar a Judá y Jerusalén, respecto de la ley de Yavé que está entre tus manos, 15y para llevar allá el oro y la plata que el rey y sus consejeros han ofrecido generosamente al Dios de Israel, cuya casa está en Jerusalén;

16toda la plata y el oro que puedas reunir en Babilonia, con las ofrendas voluntarias hechas por el pueblo y los sacerdotes a la casa de Dios en Jerusalén. 17Cuidarás de adquirir con ese dinero novillos, carneros, corderos y cuanto es necesario para las ofrendas y las libaciones que ofrecerás sobre el altar de la casa de vuestro Dios, en Jerusalén, 18y con el resto de la plata y el oro harás lo que mejor te parezca a ti y a tus hermanos, conforme a la voluntad de vuestro Dios. 19Deposita ante el Dios de Jerusalén los utensilios que se te entregan para el servicio de la casa de tu Dios 20y saca de los tesoros del rey lo que sea necesario para las otras expensas que has de hacer para la casa de tu Dios.
21Yo, el rey Artajerjes, doy orden a todos los tesoreros de la parte de allá del río, de entregar íntegramente a Esdras, sacerdote y escriba, versado en la ley de Dios de los cielos, todo lo que él os pidiere, 22hasta cien talentos de plata, cien coros de trigo, cien bats de vino, cien bats de aceite y sal a discreción. 23Que todo cuanto está mandado por el Dios de los cielos, se haga puntualmente para la casa del Dios de los cielos, para que no venga su cólera sobre nuestro reino, sobre el rey y sobre sus hijos. 24Os hacemos saber que no podrá ser impuesto tributo, ni gabela, ni derecho de peaje, a ninguno de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros y netineos, ni a ningún servidor de esa casa de Dios.
25Y tú, Esdras, según la sabiduría que tú tienes de Dios, establece jueces y magistrados, que administren justicia a todo el pueblo del otro lado del río, a todos los que conocen la ley de Dios, y haz que la conozcan aquellos que no la conocen.
26Cualquiera que no guarde puntualmente la ley de tu Dios y la ley del rey, será condenado a muerte, a destierro, a multa o a prisión».
27Bendito Yavé, Dios de nuestros padres, que ha dispuesto el corazón del rey a glorificar así la casa de Yavé en Jerusalén, 28y que me hizo objeto de la benevolencia del rey, de sus consejeros, y de todos sus poderosos jefes. Fortalecido por la mano de Yavé, mi Dios, que estaba sobre mí, reuní a los jefes de Israel para que partieran conmigo.


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  • 1 Uno de los puntos más discutidos de la cronología de este libro es el de precisar cuál de los tres Artajerjes fue el que dio este decreto tan generoso a favor de Esdras. El año séptimo de Artajerjes I sería el 479; el de Artajerjes II, el 397, y el de Artajerjes III, el 352. En todo caso, entre la dedicación del templo y la llegada de Esdras hay un lapso de muchos años.(Volver a Lectura).




Los compañeros de Esdras

8 1He aquí los jefes de familias y las genealogías de los que subieron conmigo de Babilonia, en el reinado de Artajerjes.
2De los hijos de Finces: Gersón; de los hijos de Itamar, Daniel; de los hijos de David, Jatus; 3de los hijos de Secanías y de los hijos de Faros, Zacarías, y con él ciento cincuenta varones registrados; 4de los hijos de Pajat Moab, Elyoenai, hijo de Zazajias, y con él doscientos varones; 5de los hijos de Secanía, el hijo de Jacaziel y con él trescientos varones; 6de los hijos de Adin, Ebed, hijo de Jonatán, y con él cincuenta varones; 7de los hijos de Elam, Isaías, hijo de Atalía, y con él setenta varones; 8de los hijos de Sefatías, Zebadías, hijo de Micael, y con él noventa varones; 9de los hijos de Joab, Abdías, hijo de Jejiel, y con él doscientos dieciocho varores; 10de los hijos de Selomit, hijo de Josifía, y con él ciento sesenta varones; 11de los hijos de Babaí,Zacarías, hijo de Bebaí, y con él veintiocho varones; 12de los hijos de Azgad, Jojanán, hijo de Acatán, y con él ciento diez varones; 13de los hijos de Adonicam, los últimos, he aquí los nombres: Elifelet, Jeuel y Semaeya, y con ellos sesenta varones; 14de los hijos de Bigvaí, Utaí y Zabud, y con ellos setenta varones.
15Los reuní cerca del río que corre hacia Ahava, y acampamos allí tres días; y habiendo buscado entre el pueblo y los sacerdotes, no hallé ninguno de la casa de Leví. 16Entonces llamé a los jefes Eliezer, Ariel, Semaeya, Elnatán, Jarib, Natán, Zacarías y Mesulam, y a los doctores Joyarib y Elnatán, 17y los mandé al jefe Ido, que habitaba en Casifía, poniendo en su boca lo que habían de decir a Ido y a sus hermanos, los netineos que había en Casifía, para que nos mandasen servidores para la casa de nuestro Dios. 18Como estaba con nosotros la buena mano de nuestro Dios, nos trajeron a Serebía, hombre de sentido, de entre los hijos de Majlí, hijo de Leví, hijo de Israel, y con él sus hijos y sus hermanos, en número de dieciocho; 19Jasabía y con él Isaías, de entre los hijos de Merarí, sus hermanos y sus hijos, en número de veinte; 20y de entre los netineos, que David y los jefes habían puesto al servicio de los levitas, doscientos veinte netineos, todos designados por sus nombres.

21Allí, cerca del río de Ahava, publiqué un ayuno de penitencia ante nuestro Dios, para implorar de él un feliz viaje para nosotros, para nuestros hijos y para cuanto nos pertenecía. 22Me hubiera avergonzado de pedir al rey una escolta y caballería para protegernos del enemigo durante el camino, pues habíamos dicho al rey: «La mano de nuestro Dios está para bien de ellos sobre cuantos le buscan». 23Por eso ayunamos e invocamos a nuestro Dios, y él nos escuchó.
24Elegí doce jefes de los sacerdotes, Serebía, Josabía y diez de sus hermanos. 25Pesé delante de ellos la plata, el oro y los utensilios, donados en ofrenda para la casa de nuestro Dios por el rey, sus consejeros y sus jefes, y por todos los de Israel que habían sido hallados, 26y puse en sus manos seiscientos cincuenta talentos de plata, utensilios de plata por cien talentos, cien talentos de oro, 27veinte copas de oro por valor de mil dáricos, y dos vasos de un hermoso bronce bruñido, tan precioso como el oro. 28Luego les dije: «Vosotros estáis consagrados a Yavé; estos utensilios son cosas santas, y esta plata y este oro son ofrenda voluntaria hecha a Yavé, el Dios de vuestros padres. 29Velad y guardadlos, hasta que los peséis ante los jefes de los sacerdotes y levitas, y ante los jefes de las familias de Israel en Jerusalén, en las cámaras de la casa de Yavé». 30Los sacerdotes y levitas recibieron a peso la plata, el oro y los utensilios para llevarlos a Jerusalén, a la casa de nuestro Dios.
31Partimos del río de Ahava, para dirigirnos a Jerusalén, el día doce del mes primero. La mano de Dios fué con nosotros, y nos preservó de ataques de enemigos y de toda emboscada durante el camino. 32Llegamos a Jerusalén y descansamos tres días; 33al cuarto día pesamos en la casa de nuestro Dios la plata, el oro y los utensilios, y lo entregamos todo a Merimot, hijo de Urías, sacerdote; que tenía consigo a Eleazar, hijo de Fines, y con ellos los levitas Josabad, hijo de Josué, y Noadía, hijo de Biní. 34Después de recontarlo y repesarlo todo, se puso por escrito el peso total.
35Los hijos de la cautividad vueltos del destierro ofrecieron en holocausto al Dios de Israel doce novillos por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos y doce machos cabríos, como víctimas expiatorias, todo en holocausto a Yavé. 36Transmitieron las órdenes del rey a los sátrapas del rey y a los gobernadores del lado acá del río, y éstos honraron al pueblo y a la casa de Dios.


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  • 1 Aquí comienzan las memorias de Esdras, copiadas a la letra, de las cuales es probable que estén tomadas las noticias del capítulo precedente. Ante todo nos da la lista de los que volvieron con él, cuyos orígenes indica como cosa muy importante para la vida de las familias en la comunidad de Judá.(Volver a Lectura).

  • 10 Busca miembros de la tribu de Leví para que se hagan cargo de las cosas que llevaba destinadas al templo; y como no los había, envía en su busca. Y, en efecto, logra mover la voluntad de algunos y resolverlos a repatriarse.(Volver a Lectura).

  • 21 Este río Ahavá es desconocido; se supone que sea uno de los muchos canales mediante los cuales se repartía el agua del Eufrates para regar la tierra. El camino que la caravana debía seguir a lo largo del Eufrates bordeaba el desierto y era de temer alguna acometida de los árabes (v.31).(Volver a Lectura).




Aflicción de Esdras por los matrimonios con mujeres extranjeras, y su plegaria

9 1Después de todo esto se me acercaron los jefes, diciendo: «El pueblo de Israel, los sacerdotes y levitas, no han estado apartados de las gentes de esta tierra, e imitan sus abominaciones, las de los cananeos, geteos, fereceos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos; 2pues han tomado de entre ellos mujeres para sí y para sus hijos, y han mezclado su sangre santa con la de las gentes de esta tierra. Los jefes y magistrados han sido los primeros en cometer este pecado». 3Al oír esto, rasgué mis vestiduras, mi manto, y me arranqué cabellos de mi cabeza y de mi barba, y me senté desolado. 4Juntáronse conmigo todos los temerosos de las palabras del Dios de Israel, por la prevaricación de los hijos de la cautividad. Yo estuve desolado hasta el sacrificio de la tarde; 5y luego, al tiempo de la ofrenda de la tarde, me levanté de mi humillación, y con mis vestidos y mi manto rasgados, postréme de rodillas, y tendiendo a Yavé mis manos, 6dije: «¡Dios mío! Estoy confuso y avergonzado, Dios mío, y no me atrevo a levantar a ti mi rostro, porque nuestras iniquidades se han multiplicado por encima de nuestra cabeza, y nuestros delitos suben hasta el cielo. 7Desde los días de nuestros padres hasta hoy, hemos sido muy culpables; y por nuestras iniquidades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes, hemos sido entregados a las manos de los reyes extranjeros, a la espada, a la cautividad, al saqueo, a la vergüenza que cubre nuestro rostro.

8Con todo, Yavé, nuestro Dios, acaba de hacer con nosotros misericordia, dejándonos un resto de libertad y dándonos refugio en su lugar santo, para hacer brillar nuestros ojos y darnos un poco de vida en nuestra servidumbre; 9porque esclavos somos, pero en medio de nuestra esclavitud, Dios no nos ha abandonado. Nos ha conciliado la benevolencia de los reyes de Persia, conservándonos la vida, para que pudiéramos edificar la casa de nuestro Dios, levantando sus ruinas y dándonos un refugio seguro en Judá y en Jerusalén. 10¿Qué podemos, pues, decir después de todo esto, oh Dios nuestro? Pues hemos abandonado tus mandamientos, 11los que nos prescribiste por medio de tus siervos los profetas, diciendo: «La tierra que vais a poseer es una tierra manchada por las abominaciones de los pueblos de esas regiones, que del uno al otro cabo la han llenado de sus inmundicias; 12no deis vuestras hijas a sus hijos, ni toméis sus hijas para vuestros hijos, ni os cuidéis nunca de su prosperidad ni de su bienestar, y así vendréis a ser fuertes y comeréis lo mejor de los frutos de la tierra, y la dejaréis a vuestros hijos en heredad para siempre. 13Después de todo lo que nos ha sucedido por nuestras maldades y grandes pecados que hemos cometido, porque tú, Dios nuestro, no nos has castigado en proporción de nuestras iniquidades, 14¿vamos a comenzar de nuevo a traspasar tus mandamientos y a emparentar con esos pueblos abominables? ¿No se ensañaría contra nosotros tu cólera hasta destruirnos del todo, sin dejar ni resto ni escape? 15Yavé, Dios de Israel: Tú eres justo, pues que hemos quedado hoy un resto de escapados. Henos aquí ante ti como culpables, sin poder por esto permanecer en tu presencia».


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  • 1 No será aventurado suponer que la mayor parte de los repatriados serían varones, los cuales buscarían luego esposa en las gentes de la tierra. Era esto cosa grave en aquellas circunstancias, en que se quería implantar en todo su rigor la observancia de la Ley. Esta, en Dt 7,35, prohibe los matrimonios con los cananeos. Tal precepto no había caducado; ahora más que nunca era preciso ponerlo en vigor para preservar al pueblo de la corrupción gentílica.(Volver a Lectura).

  • 3 La actitud de Esdras en este caso nos revela la de un anciano; muy otro es el proceder de Nehemías en semejante circunstancia (13,23 ss.).(Volver a Lectura).




Expulsión de las mujeres extranjeras

10 1Mientras que Esdras, llorando y postrado ante la casa de Dios, hacía esta plegaria y esta confesión, habíase reunido junto a él una gran muchedumbre de gentes de Israel, hombres, mujeres, niños y todos derramaban abundantes lágrimas.
2Entonces Secanía, hijo de Jejiel, de entre los hijos de Elam, tomando la palabra, dijo a Esdras: «Hemos pecado contra Dios, tomando mujeres extranjeras que pertenecen a los pueblos de esta tierra, pero Israel no queda por esto sin esperanza. 3Hagamos pacto con nuestro Dios, de echar a todas esas mujeres y a los nacidos de ellas, según el parecer de mi señor y de cuantos temen ante los mandamientos de nuestro Dios, y que se cumpla la ley. 4Levántate, pues, ya que esto cosa tuya es. Ten valor, y a la obra».
5Levantóse Esdras, e hizo jurar a los jefes de los sacerdotes, a los de los levitas y a los de todo Israel, que harían lo que se acababa de decir, y ellos lo juraron. 6Después se retiró Esdras de la casa de Dios, y fué a la cámara de Jojanán, hijo de Eliasib, pero no comió allí pan ni bebió agua, porque estaba en gran desolación por el pecado de los hijos de la cautividad. 7Se publicó por Judá y Jerusalén a todos los hijos de la cautividad, que se reuniesen en Jerusalén, 8y que si alguno no se presentaba dentro de los tres días, conforme al acuerdo de los ancianos, le fuesen confiscados todos sus bienes, y él excluido de la congregación de los hijos de la cautividad.
9Todos los hombres de Judá y Benjamín se reunieron en Jerusalén dentro de los tres días. Era el día veinte del noveno mes, y todo el pueblo estaba en la plaza de la casa de Dios temblando, con motivo de aquel negocio y a causa de la lluvia. 10Levantóse Esdras, sacerdote, y dijo: «Habéis prevaricado, tomando mujeres extrañas, añadiendo prevaricaciones a la iniquidad de Israel. 11Confesad ahora vuestro pecado a Yavé, el Dios de vuestros padres, y cumplid su voluntad. Apartaos de los pueblos de esta tierra y de las mujeres extrañas». 12Toda la asamblea respondió a una y en alta voz: «Hágase así, conforme a tu palabra».
13«Pero como el pueblo es muy numeroso, y está el tiempo de lluvias, no siendo posible permanecer al descubierto; y como, además, no es cosa de un día o dos, por ser muchos los que de nosotros han pecado en esto, 14que sean nuestros jefes los

que en lugar de la asamblea toda se queden; y a todos los que de nuestras ciudades han tomado mujeres extrañas, les hagan venir en tiempos determinados con los ancianos o los jefes de cada ciudad, hasta que la encendida cólera de nuestro Dios se aparte de nosotros en cuanto a este asunto».
15Jonatán, hijo de Azael, y Jajzía, hijo de Tiera, apoyados por Mesulam y por el levita Sabtaí, fueron los únicos que se opusieron a este parecer, 16al que se adhirieron todos los hijos de la cautividad. Se eligió a Esdras, sacerdote, y a algunos de los jefes de las casas paternas, todos designados por sus nombres, y éstos se sentaron para resolver el asunto el día primero del mes décimo. 17El día primero del mes primero acabaron de juzgar a todos los que habían tomado mujeres extrañas.
18De entre los sacerdotes fueron hallados que habían tomado mujeres extrañas: De los hijos de Josué, hijo de Josedec, y de sus hermanos: Haseya. Eliezer, Jarib y Guedalía, 19que se comprometieron, dando su mano, a echar a sus mujeres y a ofrecer un carnero por su pecado; 20de los hijos de Immer, Jananí y Zebadías; 21de los hijos de Jarim, Maseya, Elías, Semaeía, Jejiel y Ozías; 22de los hijos de Pasur, Elyoenai, Maseya, Ismael, Natanael, Josabad y Eleasar.
23De entre los levitas, Josabad, Simeí, Quelaya, que es Quelita, Petajya, Judá y Eliezer. 24De entre los cantores: Eliasib. De entre los porteros, Salum, Telem y Urí.
25De entre los hijos de Israel: De los hijos de Paros: Ramia, Jiziya, Malquiya, Miyamim, Eleazar, Malquiya y Benaya; 26de los hijos de Elam, Matanías, Zacarías, Jejiel, Abdi, Jeremot y Elias; 27de los hijos de Zatui, Elyoenai, Eliasib, Matanía, Jeremot, Zabad y Aziza; 28de los hijos de Bebaí: Jojana, Ananías, Jabdu y Atlaí; 29de los hijos de Baní: Mesulam, Maluc, Adaya, Jasub, Seal y Jerimot; 30de los hijos de Pajat: Moab Adla, Quelal, Banaya, Maseya, Matanía, Besaleel, Biní y Manasés; 31de los hijos de Jarim: Eliezer, Jisjiya, Malquiya, Semaeya, Simeón, 32Benjamín, Maluc y Semaría; 33de los hijos de Jasum: Matnaí, Matata, Zabad, Elifelet, Jeremaí, Manasés y Simeí; 34de los hijos de Baní: Hadaí, Amram, Vel, 35Benaya, Bedia, Queluya, 36Vania, Meremot, Eliasib, 37Matanías, Matnaí, Jasaí, 38Baní, Biní, 39Selemías, Natán, Adaya, 40Macnadbaí, Sasaí, Saraí, 41Azareel, Selamías y Semarías; 42Salum, Amarías y José; 43hijos de Nebo, Jeiel, Matatías, Zabad, Zebina, Jadar, Joel y Banaya.
44Todos éstos habían tomado mujeres extranjeras y muchos tenían ya hijos de ellas.


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  • 4 Esta separación o repudio de las mujeres extranjeras no es más que el cumplimiento de la Ley, que prohibía tales matrimonios. Es de notar, sin embargo, la buena disposición del pueblo para cumplir la Ley.(Volver a Lectura).

  • 6 Jojanán, nieto de Eliasib, era el sumo sacerdote (Neh 12,22). Al llegar Nehemías a Jerusalén lo era Eliasib, el abuelo de Jojanán (Neh 3,1). Este mismo Jojanán era sumo sacerdote el año 14 de Darío II, cuando la colonia judía de Elefantina escribía a Bagohi, gobernador de Judea, pidiendo favor para levantar el templo de Yavé, destruido por los egipcios. El año 14 de Darío corresponde al 410, de donde sacamos en conclusión que el Artajerjes de Esdras es el segundo de este nombre, que reinó de 404 a 359.(Volver a Lectura).

  • 18 La lista de los culpables nos ofrece ante todo los miembros de la familia del sumo sacerdote, igual que en Neh 13,28 ss. El mal ejemplo venía de lo alto.(Volver a Lectura).